La situación de discriminación que sufren las mujeres del campo es amplia, se ven sometidas no sólo a la flagrante vulneración de derechos que sufre la población campesina, principalmente en países empobrecidos, sino también a la exclusión y subordinación, producto del sistema patriarcal en el que se encuentran inmersas.
Para las economías campesinas y para cualquier proceso auténtico de reforma agraria es crucial un reconocimiento de las desigualdades sociales de género. Sin embargo, las mujeres campesinas han sido históricamenteÊ relegadas de los procesos de desarrollo y en especial de los procesos vinculados con la reforma agrarias y la titulación de tierra.
Las mujeres campesinas aportan en innumerables ámbitos, al desarrollo del campo y de las comunidades; al descubrimiento y protección de las semillas; al cuidado de los recursos; al fortalecimiento de las organizaciones campesinas nacionales e internacionales; a la lucha por la soberanía alimentaria y por la tierra; o a la resistencia frente a las políticas neoliberales que destruyen las vidas, culturas, y la agricultura, que les obligan a abandonar sus tierras y a ser emigrantes forzadas hacia núcleos urbanos u otros países.
En estas situaciones las propuestas de las mujeres campesinas y sus organizaciones deben estar más presentes que nunca. Las diferentes fotografías están situadas en comunidades de Colombia, Bolivia, Chiapas y Guatemala, intentan aproximar en cierta manera esas realidades para alcanzar si es posible un reconocimiento de aquellas y aquellos que luchan por los derechos campesinos y en especial por los derechos de las mujeres campesinas.